100 lugares únicos para viajar en bicicleta

¿Cuáles son los lugares más hermosos del planeta para recorrer en bicicleta? Aquellos que nos transportan, que nos hacen soñar y descubrir lugares únicos. Pedalear por Alaska, por la jungla de Bali o por las laderas de un volcán de Hawái, circunvalar Islandia, recorrer las calles de Manhattan en familia, perderse en Siberia, en las colinas de Ruanda o en el monte Tamalpais son algunas de las atractivas propuestas de 100 lugares únicos para ir en bicicleta.

turismo bicicleta

Este libro es un volumen sin precedentes, que no puede faltar a cualquier amante de los pedales. En él se podrá encontrar una gran ayuda, no solo para descubrir magníficos puntos de interés en los que practicar su deporte favorito, sino también para organizar el viaje y disfrutar del ejercicio, consiguiendo una jornada de lo más especial.

A través de una espectacular selección de 100 rutas, el periodista deportivo Claude Droussent invita a los lectores a compartir su pasión por la bicicleta recorriendo todos los continentes, incluida la Antártida.

Esta propuesta literaria se adapta con facilidad a todos los niveles y gustos: itinerarios sobre asfalto, prácticas todoterreno fuera de pista, circuitos urbanos o viajes de aventura. Todas las posibilidades encuentran su lugar en estas páginas, clasificadas para una lectura eficaz y amena que animará hasta a los más indecisos a preparar una escapada inolvidable.

8 LUGARES ÚNICOS PARA PEDALEAR

Algunos de los mejores destinos que recoge este libro:

1. LA CARRETERA DEL CHE

La carretera bordea las aguas turquesas del Caribe, en el lado meridional de la isla, hasta Santiago, a unos 800 km de La Habana. Aquí fue donde se enterró la urna que contenía las cenizas de Fidel Castro, en el cementerio de Santiago, cuna de la Revolución cubana. Es difícil resistirse a visitar este lugar, última etapa de una magnífica excursión de 200 km por la carretera 20, saliendo desde Niquero. La vista se alegra ante las aguas cristalinas que ofrecen, algo más lejos, unos espléndidos sitios para practicar buceo, a la derecha de la carretera de cornisa. A la izquierda, Sierra Maestra se impone con sus crestas, curvas y bosques durante todo el recorrido. Castro, el Che y sus barbudos se refugiaron aquí en la década de 1950, durante los combates. A mitad de camino se yergue el pico Turquino, la cumbre más alta de Cuba con sus 1974 m. Frente a Jamaica y hasta la bahía de Santiago, la carretera 20, poco frecuentada, es a menudo estrecha y está algo dañada por los huracanes. Pero es inevitable recordar las palabras de Colón cuando descubrió Cuba en 1492: “Es la tierra más hermosa que ojos humanos hayan visto”, una tierra espléndida para recorrer a pedaladas, con una temperatura de 30°C y acariciado por la suave brisa.

2. EL SOL DE MEDIANOCHE

Noruega es el país de los fiordos, lo que implica hacer frente a unas cuestas que, desde los valles glaciares, ascienden hasta las impresionantes cumbres. Pero Noruega ofrece mucho más: desde finales de mayo a mediados de julio se disfruta del sol de medianoche. El punto de destino son las islas Lofoten, 300 km por encima del círculo polar ártico. La carretera E 10 regala un espectacular paisaje al serpentear a lo largo de una estrecha franja costera. Allí no llueve en verano y el ciclista puede circular a su antojo dos, tres o cuatro días frente al fabuloso sol de medianoche. Luego se cargan las bicis en un coche y se pone rumbo a Bodo, donde se tomará un ferri a la isla de Moskenesoya. Al desembarcar se llega a un pueblo de curioso nombre, Â, el punto más septentrional de esta exploración de las Lofoten. Un breve trayecto en ferri de Nusfjord a Ballstad, luego a Gimsoysand con su bella playa, Henningsvær, Svolvær, Fiskebol y, si se quiere, hasta Andenes, la punta septentrional del territorio de Vesteralen. Las islas Lofoten están conectadas entre sí por puentes o túneles. La E 10 se extiende 300 km entre aldeas de pescadores, pintorescas cabañas, maravillas minerales y vegetales… e incluso galerías de arte.

3. UN SUIZO ENTRE GAUCHOS

La historia de San Carlos de Bariloche, situada a 1600 km de Buenos Aires y de Ushuaia, es reciente. La ciudad fue fundada en 1902 y es la estación de deportes de invierno más antigua de Sudamérica. Su primer habitante oficial fue… ¡un suizo! La sucesiva afluencia de compatriotas y su vocación turística le valieron el apodo de “la Suiza argentina”. El territorio que la rodea, la provincia de Río Negro, es magnífica, con bosques, lagos, valles y montañas hasta donde alcanza la vista: unos Andes en versión meridional con altitudes… alpinas. Al oeste se alza el volcán Tronador, de 3554 m de alto. Los más puristas pueden dedicarse a emocionantes descensos como El Cóndor, en las laderas del cercano cerro Catedral (2405 m). El camino de los Siete Lagos, al norte de Bariloche, es ideal para poner a prueba la resistencia o disfrutar de una excursión: cada uno a su ritmo. Es inevitable maravillarse ante sus verdes aguas, las cascadas, los extraordinarios miradores, los estrechos senderos o la transparencia del lago Espejo. El recorrido es primero un relieve asfaltado, que se convierte luego en un camino más técnico. Inevitablemente, al final esperan un asado típico argentino y una copa de malbec. No es que sea un menú muy suizo, pero ¿qué importa?

4. A LAS PUERTAS DE LA CIUDAD

Los amantes de la naturaleza, del silencio y, por supuesto, de la bicicleta de montaña pueden encontrar la felicidad en un lugar inesperado a pocos kilómetros del centro de El Cairo, ciudad tentacular. Al dejar atrás el tumulto de la capital egipcia y las cohortes de turistas en los yacimientos arqueológicos, uno entra en otro mundo. Al sur de la ciudad, a apenas 10 km de las pirámides de Guiza, el valle de Degla, o “wadi Degla” en árabe, es una de las puertas de entrada al Sáhara y una reserva natural. Si se prevé salir a la hora correcta del día para no verse sofocado por un calor tórrido, y bien equipado con suficientes reservas de agua, se descubrirá un paisaje espléndido. El lugar evoca ciertos paisajes del Oeste americano. Entre senderos escarpados y macizos rocosos uno apenas se topa con nadie, quizá algún excursionista y, a lo lejos, algún vehículo que cruce el fondo del valle; las lechuzas y las gacelas tampoco son raras y recuerdan que uno se halla a las puertas del desierto. Los recorridos son de fácil acceso y el terreno diversificado regala un paréntesis en la naturaleza en el corazón de una de las cunas de la humanidad.

5. FERVOR CELTA

Los irlandeses nunca van a remolque de los ingleses. La conquista de Londres por los ciclistas, incluso antes de los Juegos Olímpicos del 2012, inspiró lógicamente a Dublín. Entre un fish and chips, un small one (whisky,claro) y una balada, hoy en día se puede circular en bici alegremente por la ciudad. La infraestructura existe: 120 km de carriles exclusivos y 50 km de carriles compartidos con los autobuses. Dentro de la ciudad no hay ni una sola cuesta. Dublinbikes, el parque de bicicletas en autoservicio, tenía 70.000 abonados en el 2016, pero el servicio, deficitario, ha dado pie a la polémica al asociarse a una marca estadounidense de refrescos sin calorías cuyo logotipo figuraba aún de forma ostentosa en cada vehículo en el 2017. En cualquier caso, resulta práctico para circular entre las riquezas arquitectónicas y verdes de Dublín, una ciudad ‘pequeña’ de 500 000 habitantes donde es fácil sentirse a gusto. Del Trinity College al castillo situado al sur del Liffey, del carril del Gran Canal al magnífico Phoenix Park, en el norte, cuyas avenidas más bonitas están hoy dedicadas a las dos ruedas. Por el camino se siente la vibración única de la orgullosa capital de Irlanda. Con más nitidez aún gracias a la bici.

6. UN ENCANTO INIMITABLE

Un canal y elegantes bicicletas apoyadas en fachadas del s. xvii… Si hay una imagen arquetípica de ciclismo urbano en el mundo, sin duda es esta. Ámsterdam se convirtió en un paraíso para ciclistas antes que ninguna otra ciudad. Y esto está irremediablemente unido al encanto de una ciudad con un carácter único. Nada está lejos en Ámsterdam, donde hay casi tantas bicicletas como habitantes. Aquí se recuerda a los usuarios mediante un revestimiento rojo que circulan en una vía donde la velocidad se limita a unos tranquilizadores 30 km/h. En cada semáforo hay un espejo para que los automovilistas vean a los ciclistas en su ángulo muerto. Se aprende a andar en bici y las normas de circulación en la guardería, antes de ir al colegio. Los puntos negros se determinan y se interviene en ellos. Ámsterdam ha entregado su alma a la bici. Así que hay que explorarla sobre dos ruedas. Primero Jordaan, el barrio burgués bohemio. Luego hasta el Dam y, más lejos, el Museumplain para admirar a Rembrandt, Vermeer, Van Gogh, los maestros holandeses, o incluso Vondelpark para una pausa bucólica, detenerse en un coffee shop o en un cálido bruin cafe (café marrón). Y esto es solo el comienzo. Ámsterdam está abierta a todos. En bici, claro.

7. AL BORDE DE LOS ARROZALES

Sí, es una ciudad. Y en ella la bici es bienvenida. Pero es difícil resistirse al ansia de salir cuanto antes cuando hay tanto por ver en los alrededores. Yogyakarta es la segunda ciudad de Indonesia, en mitad de la isla de Java, a 500 km de Yakarta. Con 700 000 habitantes, parece tener escala humana; su ambiente hace el resto. Aquí late el corazón espiritual del país. Los motociclistas, reyes del asfalto, aceptan las bicis en el espacio urbano, y eso es lo que importa. Los restos del pasado y el entorno, muy agradable, son solo un anticipo de lo que se puede ver al salir de Yogyakarta. Templos impactantes, como Borobudur, a quince minutos al noroeste, o Prambanan al este. Al norte, un horizonte engrandecido por la silueta imponente de un volcán humeante, el monte Merapi. Y, sobre todo, la felicidad de pedalear entre arrozales y palmerales y ver desfilar ante los ojos una naturaleza exuberante. Hay que alquilar una bici en Yogyakarta y perderse por los alrededores. Siempre se encuentra un plato de gudeg, deliciosa receta local a base de frutos del árbol de jaca cocidos en leche de coco, y cualquier campesino puede indicar el camino de vuelta.

8. CIUDAD ZEN

Cuando era la capital imperial (durante más de mil años), Kioto se llamaba Heian-Kyo, “ciudad de la paz y la tranquilidad”. Nada ha cambiado desde entonces. En contraste con las turbulentas Osaka y Kobe, la plenitud jamás ha abandonado a la metrópolis nipona, que ofrece las muestras más fascinantes del Japón ancestral. Más bien llana y diseñada en cuadrícula, con un asfalto tan bien mantenido como la grava de los jardines zen, es un territorio ideal para circular en bici. Los ciclistas encuentran su lugar de forma natural. Sorprende que en Kioto se pueda circular en la mayoría de las aceras, obviamente compartidas con los peatones; la única condición es advertirlos mediante el uso del timbre. La principal preocupación del ciclista de paso es recordar que en Japón se circula por la izquierda. Uno de los itinerarios más bonitos de Kioto lleva a lo largo de un canal al Camino de la Filosofía. Allí se llega a los famosos templos de Ginkaku-ji (o Pabellón de Plata) y Nanzen-ji. En abril florecen centenares de sakura (cerezos). En otoño la naturaleza ofrece colores diferentes algo más al oeste, en el límite de la villa imperial de Katsura. Solo queda reservar un ryokan, albergue tradicional. Si es posible, con onsen o baño termal caliente.

DESTINOS QUE INCLUYE ESTE LIBRO

SOBRE ASFALTO

SAN FRANCISCO, EE UU
PIKES PEAK, EE UU
MONTE WASHINGTON, EE UU
MAUNA KEA, Hawái, EE UU
SIERRA MAESTRA, Cuba
TUNJA, Colombia
PASO DE SAN GOTARDO, Suiza
KITZBÜHELER HORN, Austria
ISLAS LOFOTEN, Noruega
GARGANTAS DEL VERDON, Francia
PAYS DE LÉON, Francia
MONTE VENTOUX, Francia
TROUÉE D’ARENBERG, Francia
MALLORCA, España
PARQUE NACIONAL DE SNOWDONIA, Reino Unido
GHISALLO, Italia
SERRA DA ESTRELA, Portugal
MONTE KOPPENBERG, Bélgica
PASO STELVIO, Italia
RUTA DE LOS VOLCANES, Ruanda
PENÍNSULA DEL CABO, Sudáfrica
JEBEL HAFEET, Abu Dabi
ISLA SADO, Japón
PROVINCIA DE YUNNAN, China
DE ORFORD A ST HELENS, Australia

TODOTERRENO

SUN VALLEY, EE UU
ALASKA, EE UU
MONTE TAMALPAIS, EE UU
ISLA DE VANCOUVER, Canadá
VUELTA AL LAGO ARENAL, Costa Rica
MONTAÑAS AZULES, Jamaica
SIERRA MADRE, Chihuahua, México
COTOPAXI, Ecuador
REGIÓN DE BARILOCHE, Patagonia, Argentina
ALTA BADIA, Italia
CHAMONIX, Francia
FINALE LIGURE, Italia
VALLE DE PAZNAUN, Austria
CANTÓN DEL VALAIS, Suiza
WADI DEGLA, El Cairo, Egipto
ISLA REUNIÓN, Francia
SPITZKOPPE, Namibia
MAGNITOGORSK, Rusia
ISLA DE LANTAU, Hong Kong
SOCHI, Rusia
PEKÍN, China
NAGANO, Japón
MOOREA, Polinesia Francesa
MONTE BULLER, Australia
ROTORUA, Nueva Zelanda

DE AVENTURA

TERRANOVA, Canadá
PARQUE NACIONAL TIERRA DE CAÑONES, EE UU
LAGO TITICACA, Bolivia y Perú
SAN PEDRO DE ATACAMA, Chile
VALLE DEL LOIRA, Francia
ARCHIPIÉLAGO DE LAS HÉBRIDAS, Reino Unido
DE PASSAU A VIENA,
Alemania y Austria
DE ATENAS A METEORA, Grecia
PASANDO POR RHÔNA, Suiza
CONDADO DE KERRY, Irlanda
ENTRE SIENA Y FLORENCIA, Italia
DE SPLIT A DUBROVNIK, Croacia
LA VUELTA A LA ISLA, Islandia
DE COLOMBO A MATARA, Sri Lanka
DE ANTANANARIVO A TULEAR, Madagascar
DE MBEYA A MWANZA, Tanzania
DELTA DEL MEKONG, Vietnam y Camboya
LAGO SONG KOL, Kirguistán
ISLA DE HAINAN, China
LADAKH, India
DE AMMÁN A PETRA, Jordania
DE IRKUTSK A NOVOSIBIRSK, Rusia
ISLA DE BALI, Indonesia
DE TREBISONDA A LA FRONTERA CON IRÁN, Turquía
MOLESWORTH, Nueva Zelanda

URBANO

NUEVA YORK, EE UU
CHICAGO, EE UU
MONTREAL, Canadá
PORTLAND, EE UU
BOGOTÁ, Colombia
BUENOS AIRES, Argentina
RÍO DE JANEIRO, Brasil
DUBLÍN, Irlanda
ESTRASBURGO, Francia
LONDRES, Reino Unido
ÁMSTERDAM, Países Bajos
LIUBLIANA, Eslovenia
SEVILLA, España
UTRECHT, Países Bajos
PADUA, Italia
COPENHAGUE, Dinamarca
BERLÍN, Alemania
JOHANNESBURGO, Sudáfrica
YOGYAKARTA, Indonesia
NUEVA DELHI, India
HANGZHOU, China
MOSCÚ, Rusia
KIOTO, Japón
SEÚL, Corea del Sur
MELBOURNE, Australia

FICHA TÉCNICA DEL LIBRO

100 LUGARES ÚNICOS PARA IR EN BICICLETA
Claude Droussent
Geoplaneta 2019
208 páginas – 21 x 28 cm.
PVP: 23,90 euros
Tapa flexible
Fecha de publicación: 08/01/2018



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